LA CONDESA SANGRIENTA PIZARNIK PDF

Nikojora Yves Bonnefoyperhaps the most important French poet of the latter sangrientta of the 20th century. Marguerite DurasFrench novelist, screenwriter, scenarist, playwright, and film director, internationally known for her screenplays of Hiroshima mon amour and India Song She also studied French religious history and literature at the Sorbonne. In she moved to Pariswhere she worked for French publishing houses and magazines, published poetryand translated into Spanish works of such writers as Henri MichauxAntonin ArtaudMarguerite Durasand Yves Bonnefoy. Internet URLs are the best. Soon after, she studied painting with Juan Batlle Planas.

Author:Taujar Nabei
Country:Cyprus
Language:English (Spanish)
Genre:Science
Published (Last):21 July 2010
Pages:207
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ISBN:152-7-85259-622-3
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Localice en este documento Resumen: Este trabajo aborda la escritura de Alejandra Pizarnik en un caso concreto como es su texto La Condesa Sangrienta. El trabajo se constituye como una bъsqueda a partir de la cual se exploran conceptos como el de personaje, tiempo y lugar en el citado texto, pero particularmente, el concepto de escritura que la autora construye allн.

Al abordar esstas cuestiones el texto deriva en reflexiones sobre las relaciones entre muerte, libertad y mal. El trabajo no tiene un cierre concreto dado que la propia escritura esta autora no permite que se le establezca ninguna grilla que la contenga, por eso se llega a que el mejor final para el texto es la ausencia de una conclusiуn.

Palabras clave: Pizarnik, "Condesa sangrienta", literatura argentina contemporбnea. Sуlo sus vestidos de seda envolvнan el tronco enorme que ya habнa echado raнces y borboteaba entre sus cabellos. La muchacha habнa dado a luz de prisa una hija: la muerte. Milorad Pavic, El diccionario jбzaro. Pizarnik y una Condesa Sangrienta, una dama en rojo. Fascinaciуn por lo anegado, por lo oscuro: la noche, la magia negra, una orquesta de gitanos, el sufrimiento de las vнctimas, los baсos de sangre, el Castillo, Darvulia, la condena y la muerte.

Consagrada desde la poesнa, Pizarnik despliega aquн una suerte de poema en prosa que sorprende, que rompe las expectativas del lector: es uno de esos casos en los que texto y paratexto no terminan de adecuarse. No he podido consultar la primera ediciуn, sin embargo, algunos indicios la publicaciуn en la Revista Testigo, la inclusiуn en la secciуn de Artнculos y ensayos de la ediciуn que manejo llevan a pensar que el texto se presentaba como una reseсa o artнculo crнtico; sin embargo, pasada la primera pбgina no se tarda en advertir que el interйs sobre el personaje, sobre la belleza convulsiva del personaje es lo que guнa el texto; del texto original, del de Valentine Penrose, se rescata sobre todo su don poйtico aplicado a una investigaciуn seria.

Vampirismo textual Al tiempo que La condesa Sangrienta fue publicado como un artнculo crнtico reseсa o comentario , se construye un texto que podrнa ser crнtica de sн. Esa inestabilidad da cuenta del espacio en que se constituye el texto: entre la literatura y la crнtica. Si se ponen en juego los dos tнtulos ъnicamente se puede pensar que el segundo es un artнculo que verse sobre el primero, lo que significarнa, ya no dejando de lado el texto completo, que desde el tнtulo sale de sн y seсala a un texto previo como principal intertexto que es idйntico a sн mismo salvando el tнtulo y las circunstancias de publicaciуn, por supuesto.

Mediante este rodeo, he querido introducir el tema de la traducciуn, la reescritura y la imposibilidad del original. El tнtulo del apartado ha sido escogido a modo jocoso y con el fin de adoptar un adjetivo que remitiera a lo gуtico, sin embargo considero que sirve tambiйn para entender como funciona la reescritura en este caso.

Si se le saca las connotaciones negativas difнcil tarea que relacionan al vampirismo con el parбsito chupa-sangre de gran poder, puede pensarse en una interacciуn de dos elementos en la cual uno de ellos depende del otro y saca provecho de йste. Existe la posibilidad de pensar todo texto como reescritura y traducciуn de los textos previos; sin embargo, esto no implica que, si tomamos como punto de partida la imposibilidad de la no-reescritura, no existan textos que hagan explнcito quй es lo que estбn traduciendo o reescribiendo.

La menciуn de Valentine Penrose y de su trabajo en torno a la figura de la Condesa de Csejthe se reduce a los primeros pбrrafos de La Condesa Sangrienta de Pizarnik, para luego abandonarse a lo que importa: ni el trabajo de Penrose, ni su investigaciуn, ni su biografнa, ni su obsesiуn por la belleza del personaje; si no la belleza convulsiva de la Condesa.

Pizarnik, el subrayado es nuestro En tanto esa fascinaciуn sea asignable a Pizarnik [1], no es difнcil entender quй es lo que lleva a la escritura, cuбles son su objeto y su motivaciуn. Al referirse a Penrose destaca un hecho entre otros y resulta que ese mismo elemento se podrнa seсalar en ella: la concentraciуn exclusiva en la belleza convulsiva del personaje.

La autora harб referencia a La Comtesse Sanglante hasta llegar al punto en el que la dependencia esperable de un texto que hace referencia a otro se deslice a otro plano, no explнcito, sin que por eso se pase de la glosa o el comentario o hasta homenaje al plagio [2], si no mбs bien del texto que se sostiene solo o de la misma forma que todos, es decir sobre la infinita biblioteca universal , sin ningъn otro particular del cual necesite su lectura paralela.

La glosa al texto de Penrose tiene su lнmite: Valentine Penrose, sin embargo, lo ha logrado, pues juega admirablemente con los valores estйticos de esta tenebrosa historia. Inscribe el reino subterrбneo de Erzйbet Bбthory en la sala de torturas de un castillo medieval: Pizarnik, el subrayado es nuestro Hasta aquн la glosa. Los dos puntos muestran el lнmite de la voz referida, en adelante Pizarnik se apodera de la palabra y construye la imagen de la Condesa a partir de la descripciуn de diversas torturas y episodios de su vida de manera fragmentaria [3] y articulada.

Penrose volverб a aparecer sуlo en el susurro de las cursivas que remiten, indefectiblemente, a un texto previo: la cita o el resumen. La cita estб utilizada en los momentos en que su voz es insoslayable por la belleza de las palabras o por lo extraсo de los hechos. Fuera de las excepciones aludidas y a partir de los dos puntos que seсalбbamos como lнmite entre las voces, predomina una tercera persona con breves digresiones en momentos interpretativo-reflexivos en los que la fascinaciуn por la Condesa se hace evidente: el vestido blanco de la dama nocturna se volvнa rojo.

Pizarnik, el subrayado es nuestro [4]. En tйrminos mбs precisos, La Condesa Sangrienta toma, de forma explнcita, como intertexto al de Penrose, se presenta como un artнculo crнtico de este ъltimo, lo cual implica, por un lado, una reescritura dependiente que seсale al texto del cual parte y del cual no pueda ser autуnomo; y por otro, una determinada tipologнa discursiva que lejos estarнa de ser literaria.

Luego de este primer paso, en lo que sigue el texto no sуlo reescribe sino que se desprende de forma tal del punto de partida y de la convenciуn que indicarнa que un artнculo crнtico no debe ser literario que termina por ponerse a la par del primero y constituirse como un texto que antes que cualquier otra, exige la lectura de sн mismo.

El espejo En los juegos de espejos sucede que no se puede discernir entre el sujeto y su reflejo. Podemos conjeturar que habiendo creнdo diseсar un espejo, Erzйbet trazу los planos de su morada. Pizarnik, Si la morada es el espejo, lo que queda fuera es el reflejo en tanto copia, doble o autуmata.

No se puede habitar ambos mundos, uno de los dos, necesariamente, es reflejo del otro. Ella se vuelve una ausencia, una autуmata en la que pueden observarse reminiscencias de vida cuando se satisface "su sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz" Pizarnik, En el caso de La Condesa Sangrienta el verdadero autуmata es La virgen de Hierro, pero no produce mayor escozor y se suma como otro engranaje mбs a la gran maquinaria de tortura que constituye el Castillo.

La Virgen de Hierro es un autуmata sin mбs y en ningъn momento se duda de su concepciуn artificial y de su naturaleza de objeto. Los problemas surgen cuando el objeto muestra rasgos de humanidad que confunden los lнmites: basta con ver Edward Scissorhands Burton; para comprender a quй estoy haciendo referencia.

El caso de la Condesa es inverso en este sentido no es un ascenso del objeto al sujeto, sino al revйs pero funciona de la misma manera: el lнmite entre el sujeto y el objeto estб puesto en juego, el gobierno del cuerpo por medio de una conciencia o por una serie de automatismos que dependen de un mecanismo inaccesible crean ciertos dilemas que no permiten establecer lнmites precisos. La melancolнa, la locura, la posibilidad de que estй catatуnica son alternativas que se manejan para entender la pasividad de la mujer.

Tambiйn se puede ir un paso mбs allб y, dado que el placer se produce a partir del sufrimiento de los otros, existe la posibilidad de haber llegado a la Apatнa [5] y de que, cumpliendo los mбximos deseos de los libertinos de Sade, haya generado un mecanismo criminal que la exceda y que su Castillo funcione mбs allб de ella.

Sin embargo, demбs estб aclarar que estas son cuestiones que funcionan, con sus lнmites, para entender los escritos de Sade, ahora bien, para ver el personaje de la Condesa quien no se extiende en largos parlamentos para explicar teуricamente su accionar es mбs difнcil quitar lo ambiguo de su modo de actuar. No es difнcil citar un pasaje donde se ponga a prueba y deba rechazarse, por lo menos en parte, la hipуtesis que relaciona a la Condesa con los libertinos, sin embargo considero que la prуxima la sustenta: Y ahora comprendemos por quй la mъsica mбs arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mбgicas en la cabaсa de la hechicera o -sobre todo- los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente.

En relaciуn a los textos y no ya al personaje, los espejos asн como el vampirismo sirven para entender la relaciуn entre los textos de Pizarnik y Penrose, en tanto pueda pensarse desde la relaciуn entre original, espejo y reflejo.

En este caso el reflejo toma vida, va mбs allб de su original se entiende que no son idйnticos y que tampoco deberнan serlo. La Condesa Sangrienta ha adoptado mayor relevancia y vitalidad que el objeto del cual parte por lo menos en estas latitudes. La belleza convulsiva de la Condesa hallу su morada, donde se creyу diseсar un espejo. La muerte o la belleza o la muerte y la belleza y alguien entra en la muerte con los ojos abiertos como Alicia en el paнs de lo ya visto.

A la Condesa no le preocupa la muerte, sino la pйrdida de la belleza. Nada existe mбs inquietante para ella como su pйrdida. Aquн es donde ingresa Darvulia, la hechicera del bosque. Su cercanнa, su pasiуn por la magia negra tienen un sуlo motivo: la conservaciуn de su belleza. Es la dama que asola y agosta cуmo y dуnde quiere. Sн, y ademбs es una definiciуn posible de la condesa de Bбthory. Nunca nadie no quiso de tal modo no envejecer, esto es: morir. Por eso, tal vez, representaba y encarnaba de tal modo a la Muerte.

Pizarnik, Si ella se permite la duda, por quй no indagar ahн. Envejecer antes que morir es perder la belleza y allн estarнa la cuestiуn. Aquн es donde disido.

Se puede envejecer sin morir, es decir, se puede ser inmortal sin ser eternamente joven y bella. Sin embargo, aquн es donde se observa uno de los puntos mбs fuertes en la ambigьedad el texto: La magia negra de Darvulia se inscribiу en el negro silencio de la condesa: la iniciу en los juegos mбs crueles; le enseсу a mirar morir y el sentido de mirar morir; la animу a buscar la muerte y la sangre en un sentido literal, esto es: a quererlas por sн mismas, sin temor. Pizarnik, Las citas trabajadas en este apartado mбs allб de tratar de esclarecer las relaciones entre la muerte, la vejez y la belleza y dejando de lado mi posibilidad de estar en desacuerdo, dado que su principal valor es estйtico y no filosуfico han sido de utilidad para seсalar uno de las cuestiones mбs importantes del texto: el entre el sujeto y el objeto, la juventud y la vejez, la literatura y la crнtica, la belleza y la crueldad.

Mбs adelante hablarй del silencio como principio constructivo del texto, pero en esta instancia quiero seсalar que el silencio, lo vedado al lector, y la ambigьedad, lo dicho mбs de una vez con sentidos opuestos, funcionan a la par y con el mismo resultado.

Un marido guerrero A los cuarenta y cuatro aсos Erzйbet enviudу. Йste es el punto de quiebre y constituye uno de los huecos principales que el lector debe completar para dar coherencia a la historia.

El por quй del estallido de su afбn criminal y de una homosexualidad deliberada son los enigmas que la historia de la condesa presenta. Pensando desde la perspectiva de la propia Condesa, personaje ficcional o no, se puede hipotetizar que la muerte del esposo representa la posibilidad de retomar algo de lo que йste la hubiese separado, la necesidad de conseguir algo que йl le otorgase y, dada su muerte, ya no podrб conseguir.

Cualquier intento de profundizar y dar una explicaciуn clara y consistente implicarнa una violencia sobre el texto que no estamos dispuestos a intentar; sin embargo, algo que se puede hacer sin mayores problemas es describir lo que sucede y hacer una interpretaciуn.

Luego de la muerte del esposo, toda presencia masculina se ve borrada: las vнctimas, la servidumbre y, por supuesto, ella son exclusivamente mujeres: nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorбndose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por el contrario, lo aceptу con naturalidad, como un derecho mбs que le correspondнa.

En lo esencial, viviу sumida en su бmbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crнmenes. Luego, algunos detalles, son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de mбxima tensiуn, solнa introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la vнctima.

Pizarnik, De aquн se puede desprender, dado el espacio cerrado que es el castillo, un borramiento de la diferencia de gйneros. Como se verб mбs adelante en El tiempo estancado y el espacio cerrado , el espacio que delimita el Castillo constituye una negaciуn del mundo exterior a йl. Dado un Universo en el que existe un sуlo gйnero, ya no es pertinente pensar las diferencias entre gйnero ni tampoco la posibilidad de la homosexualidad.

Dentro del Castillo pasa a haber una sola diferencia entre las personas que lo habitan y tiene que ver con la posiciуn que ocupan en la jerarquнa establecida por las relaciones de poder entre sus habitantes. En un orden descendente habrнa que pensar en la Condesa, la servidumbre entre йstas dos posiciones estarнa la de las brujas-hechiceras que la aconsejan y, por ъltimo, las vнctimas.

Uno de los consejos de la segunda hechicera produce una separaciуn dentro de йstas ъltimas: en relaciуn a los fines de la Condesa las vнctimas deberнan ser de sangre noble, lo cual pone a йstas por encima de las que no la posean. De lo expuesto se desprende la idea de la homosexualidad de la Condesa, tal como la describe Pizarnik, deba ser dejada de lado ya que no echa luz sobre el texto. La relaciуn entre lo erуtico y la muerte no puede llevarnos mбs que al pensamiento de Georges Bataille, que explica que ambos tienen en comъn una violencia sobre los cuerpos e individuos que implica el paso de la discontinuidad a la continuidad del ser.

El baсo en sangre y la transformaciуn del vestido del blanco al rojo nos recuerdan a los ritos en que se comprueba la virginidad. Por un lado, el procedimiento es descrito en Torturas Clбsicas [9]. Por otro, las edades de las doncellas emulan la de la Condesa al momento de su casamiento y son, para la tradiciуn, las una virgen.

Estos dos factores seсalados, que podrнan considerarse un patrуn en el accionar de la Condesa, nos llevan a interpretar que, luego de enviudar, repite de manera sistemбtica un acto que la devolverнa, por lo menos, a su primera belleza, a una belleza tal vez no virgen, pero por lo menos no interrumpida por lo masculino.

Una hipуtesis que no profundizarй por falta de sustento en el texto de Pizarnik es la que sugerirнa que el en su bъsqueda por la juventud y bellezas absolutas, la virginidad sea una algo que debe ser restituido, no por una cuestiуn de pureza sino como la muestra de no-pertenencia a ningъn otro, excepto a sн misma.

El silencio y las relaciones con Sade En Sade no existe el silencio, todo estб dicho cientos de veces. Sus personajes teorizan acerca de sus crнmenes, construyen una йtica que los respalda. Los actos son descriptos una y otra vez, hasta el hartazgo, el escбndalo o la risa. No hay lugar para el silencio, excepto fuera del texto, el silencio comienza cuando se lo abandona.

La repeticiуn es llevada al extremo en que borra la posibilidad de ahondar o preguntar, estб todo ahн. En La Condesa Sangrienta, si antes se ha leнdo al Marquйs, el lector no duda en relacionar a Erzйbet con los libertinos, identificar a ambos. Sin embargo, considero que los textos funcionan, mбs allб de las coincidencias, de manera muy diferente en cuanto a los efectos de lectura.

La Condesa Sangrienta posee un patrуn constructivo que se basa en el silencio, tanto de los personajes como del propio texto. No un silencio mudo sino mбs bien un silencio que gira sobre sн y se seсala.

El silencio y lo no dicho entran en funcionamiento mediante procedimientos que seсalan sin mostrar. Los personajes: numerosas vнrgenes que gritan [10], viejas y horribles sirvientas silenciosas y una espectadora tambiйn silenciosa.

Las palabras de la Condesa van de procaces o imprecaciones soeces a gritos de loba.

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